Shiatsu, la acupuntura convertida en masaje

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Shiatsu, la acupuntura convertida en masaje

Hoy tengo invitada en el blog. El post de hoy lo escribe Diana Gómez de Guzmán, masajista, acupuntora y colaboradora en la mente corriente. Nos va a detallar unos cuantos datos interesantísimos sobre el Shiatsu, una técnica efectiva para muchísimas dolencias, molestias y otros aspectos más intangibles. El Shiatsu hunde sus raices en la medicina tradicional oriental, una medicina que lleva siglos de ventaja a la nuestra y que llega a rincones de la salud donde nuestros médicos aún no han llegado.

En fin, antes de ponerme a hablar sobre un tema que no es el mío, que no conozco todo lo bien que me gustaría, os dejo con el interesante artículo de Diana. Espero que os guste.

 

Es posible que algunas personas desconozcan que muchos dolores de cuello se deben a esguinces que en su momento no se curaron bien. Que una lumbalgia se puede trabajar desde el abdomen. Que en las suturas del cráneo se acumula mucha tensión y eso provoca determinadas cefaleas. Muchos no saben que mediante ejercicios en las piernas a través de la técnica Sotai- ho se puede aliviar un molesto dolor de hombro y que especialmente en las mujeres se acumulan muchas emociones en el pecho, emociones a las que no damos salida y que es más que recomendable trabajar para evitar las ansiedades, las cuales están a la orden día.

El Shiatsu es un masaje que surge de Japón y que basándose en la medicina china y en su visión de ver a la persona como un todo (lo físico y lo emocional), como una cadena de huesos y músculos, recorre mediante digitopresiones todo el cuerpo analizando la estructura y la energética del paciente. Cada tratamiento es personalizado, a pesar de que la dolencia puede parecer ser la misma en dos o más personas, ya que esta disciplina parte de la base de que cada uno se va conformando no sólo por su herencia genética sino también mediante las experiencias que vamos viviendo a lo largo de nuestro camino.

Esa raíz que el Shiatsu tiene de la medicina china es lo que lo convierte en un masaje que no sólo sirve para aliviar tensiones y dolores musculares u óseos, sino que mediante las diferentes presiones sobre determinados meridianos y el uso de la moxibustión  (ahora más adelante explicaremos esta técnica) y de las agujas intradérmicas hinaishin, se alivian otros malestares más relacionados con el espíritu o con el funcionamiento de los órganos y las vísceras: depresiones, ansiedad, estrés, insomnio, problemas digestivos, infecciones urinarias, vértigos…

La moxibustión, comentada anteriormente, consiste en dar calor en determinadas zonas del cuerpo mediante las hojas de la Artemisa que una vez seca se muelen. A través de ese calor que irradia la planta se transmiten sus propiedades medicinales (digestiva, antiinflamatoria, antimicrobiana, analgésica…) y se activan los meridianos de los canales energéticos que recorren nuestro cuerpo y en los que se basa la medicina china y la acupuntura.

La medicina oriental surge, a diferencia de la occidental, como una medicina preventiva. De hecho, existe la leyenda de que antiguamente los médicos chinos se consideraban buenos en la disciplina cuando conseguían que sus pacientes no enfermaran. En cambio, no solo su reputación se veía perjudicada cuando alguien se les ponía malo sino que además se hacían cargo económicamente del tratamiento del enfermo.

Esta característica, junto con que no tiene efectos secundarios, hace de ésta técnica perfecta no solo para usarse de manera independiente sino también complementaria a otras disciplinas como puede ser la fisioterapia, osteopatía, psicología, medicamentos, etc.

Cualquiera que esté interesado en probar esta terapia (la sesión de tratamiento dura entre cuarenta y cinco minutos y una hora) puede ponerse en contacto con el Centro de Psicología “la mente corriente” a través del siguiente número:

Diana Gómez de Guzmán: 669 222 159.

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