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La ansiedad, aliada o enemiga

Generalmente se define la ansiedad como la reacción que el organismo produce ante una situación interpretada como peligrosa. La secuencia sería la siguiente: se da una circunstancia, el cerebro la analiza, concluye que se encuentra ante una amenaza y emite ansiedad a través de tres componentes (cognitivo, fisiológico y motor). El componente fisiológico se refiere a las reacciones físicas del cuerpo ante el peligro (taquicardia, sudoración, agitación, etc), el componente cognitivo explica cómo procesamos mentalmente la información que percibimos en estas situaciones y los pensamientos que surgen para afrontar lo que está pasando, el componente motor hace referencia a qué hacemos concretamente, cómo nos movemos. Estos tres tipos de respuesta interactúan y el resultado se manifestará de diversas formas: miedo, nerviosismo, enfado, ira, inquietud interior, hormigueo, tartamudeo, bloqueo en la acción, temblores, desmayos… y una larga lista donde la hiperactivación es la protagonista.

Desde el punto de vista evolutivo, la ansiedad tiene un papel de indudable utilidad, para conseguir sobrevivir en el medio el ser humano ha tenido que aprender qué es y qué no es peligroso, y ese aprendizaje lo ha podido llevar a cabo gracias a la ansiedad y sus sistemas de detección de peligros. Un ejemplo, un hombre prehistórico presencia cómo un león se merienda a su compañero de caza y, a consecuencia del trauma, genera un miedo fóbico a los leones que le mantendrá lejos de estos animales y de todos los que se le parezcan, por tanto reducirá sus probabilidades de resultar muerto en ataques similares. Fobias como éstas son las responsables de que nuestra especie haya sobrevivido a lo largo de su historia evolutiva.

Utilizando este mecanismo como base el cerebro ayuda a escapar o a evitar situaciones comprometedoras o potencialmente dañinas, ya no sólo a nivel de integridad física sino también a otros niveles. Para evitar quedar en ridículo solemos ponernos nerviosos ante ciertas situaciones sociales poco familiares, lo que facilita que seamos prudentes y no digamos nada fuera de lugar; como no queremos nos tomen el pelo o abusen de nosotros mostramos enfado cuando alguien trata de imponer a la fuerza su voluntad; cuando cruzamos la calle con un niño podemos sentir miedo a que le atropelle un coche, lo que nos empuja a tomar precauciones extra y no actuar a lo loco. En estas situaciones la ansiedad que promueve el miedo, el enfado o los nervios es necesaria para funcionar mejor, para no sufrir males mayores. Pero, como todos los mecanismos que usa el cerebro para defenderse no son perfectos, hay veces en que la maquinaria tiene sus anomalías y sus fallos, es el caso de aquellos miedos que consideramos irracionales, que no nos gusta tener, o enfados que podríamos ahorrarnos porque no llevan a buen puerto, o nervios ante situaciones que se afrontarían mejor si estuviéramos tranquilos. Se podría decir que en estos casos la energía se está canalizando de modo desadaptativo, la ansiedad se ha convertido en un problema, algo molesto o incluso incapacitante, ha perdido su utilidad.

La ansiedad me invita a escapar y cuando lo hago siento un alivio, una sensación positiva que me dice me dice que hago bien huyendo, la próxima vez que me encuentre con ese mismo “peligro” volveré a escapar, correré a aliviarme de nuevo, es lógico. Si juego a esto mi cerebro se sensibilizará ante esa situación concreta y todas las que se le parecen, es decir, se pondrá alerta para defenderse cuando vuelva a aparecer. La ansiedad queda ligada a la situación y cuanto más se escape mayor fuerza cobrará el mensaje “esta situación es peligrosa, evita pasar por ella y, si te la encuentras, escapa cuanto antes”. Si la situación son leones hambrientos la estrategia es perfecta, si de lo que se trata es de transmitir información a un grupo de oyentes, el escapar sistemáticamente generará una fobia a hablar en público. Lo que falla no es el mecanismo, el matiz está donde actúa.
 

Hasta aquí una breve explicación de cuál es la función de la ansiedad y cuáles son sus peligros. Pero, ¿y ahora qué? Voy a intentar hacer partícipes de la siguiente entrada a los seguidores de este blog, de modo que voy a sugerir que cada uno exprese los interrogantes que emanan de la lectura de hoy. Esta entrada se complementará con la siguiente pero, para hacerlo más interactivo, me gustaría escribir sobre las dudas que tengáis para no centrarme únicamente en lo que a mí me resulta interesante.
 

Como se dice por ahí, los blogs se alimentan de comentarios, y la mente corriente está algo hambrienta en este momento, anímate y plantea tus dudas sobre la ansiedad y el afrontamiento de situaciones relacionadas con la ansiedad. Yo me comprometo a escribir sobre ello. 

Nota: me está entrando bastante ansiedad (en formato de acojone, en este caso) ante la posibilidad de que el apartado de comentarios quede desierto, pero voy a darle al botón de publicar igualmente, a ver lo que ocurre.

13 Comments

  1. Pues yo, que suelo pasar por estos lares rápida y silenciosa, en esta ocasión voy a parar a dejarte estas palabras para que no te sientas solo y que no se cumplan tus expectativas del último párrafo… no vaya a ser que acabes cogiendo fobia a escribir en el blog, ¡que en este caso todos perderíamos mucho!

    Muy buen artículo y reflexión. Este es un tema que, personalmente, me parece apasionante. Que sepas que te sigo aunque no suela dejar rastros de mis huellas por aquí, jaja.

    Saludos

    • Diego Sango dice:

      Hola!!
      Me alegro de que hayas quebrantado tu silencio para comentar la entrada, muchas gracias por todo lo que pones. Como te apasiona el tema y has sido la que ha roto el hielo de los comentarios, no dudes que te corresponderé escribiendo algo más sobre ansiedad que, te aseguro, da para unas cuantas entradas.
      Espero verte por aquí dejando más huellas como éstas, que animan mucho a seguir escribiendo.

  2. Vicky dice:

    Hola Diego! cómo ya te he dicho, quería animarte a seguir escribiendo porque aunque no te leo todo lo que quisiera, a veces me paso y reflexiono sobre algunas cositas, la mente, esa gran desconocida. Sobre ansiedad quería preguntarte, ¿qué ocurre cuando persiste largos períodos de tiempo? ¿puede hacerse crónica? ¿cómo puede paliarse? gracias de antemano

    • Diego Sango dice:

      Hola Vicky,
      Me parecen muy buenas preguntas y tomo nota para la próxima entrada. De momento, te adelanto que, efectivamente, la ansiedad se puede hacer crónica hasta llegar a limitar seriamente nuestras vidas, pero siempre hay vías y métodos para que vuelva a niveles saludables, métodos que se dedican al aquí y ahora y métodos para bucear en nuestras historia, para averiguar y trabajar por qué tendemos a vivir ansiedad ante determinado tipo de situaciones. Usaré tus cuestiones y las que vayan surgiendo en este chat como base para la próxima exposición sobre ansiedad.
      Un beso Vicky, y gracias por el comentario.

  3. Vicky dice:

    Gracias Diego! un besote 😉

  4. Noelia dice:

    Hola Diego. Yo también soy de las que pasa por aquí a menudo sin decir ni mu. Me fascina leerte y aprender sobre lo que escribes. En este caso me he animado a escribir porque la ansiedad me tocó de lleno hace unos años… precisamente antes de cumplir los 30. En aquel momento de mi vida me sentía atrapadísima y sin escapatoria en ciertos aspectos de mi vida y una mañana sin más al perder el autobús para ir a trabajar se me saltaron las lágrimas y no pude parar de llorar hasta un par de días después. Sin saber lo que me pasaba me entró miedo y me aislé en mi misma. Gracias a una amiga que había pasado por lo mismo me lo supo identificar y así pude tomar cartas en el asunto. Lo que en aquel momento era incertidumbre y mucho miedo, con el tiempo me sirvió para fortalecerme como persona y afrontar los nuevos retos que me surgirían en el futuro.

    Hoy doy gracias a que pasé por aquella corta fase ya que sinó habría seguido con una vida que no me llenaba de felicidad.

    Abrazos desde San Francisco y por favor no dejes de escribir.

    • Diego Sango dice:

      Hola Noelia!

      Me ha encantado tu historia y la sensibilidad con que la cuentas. La verdad es que una de las funciones más importantes de la ansiedad es precisamente la que tú relatas: avisarnos de que algo funciona inadecuadamente. Los síntomas no son en esencia negativos, todo lo contrario, solamente son chivatos que vienen muy bien para darnos cuenta de lo que debemos cambiar. Así, uno tiene la oportunidad de aprovechar la oportunidad para trabajarse lo que ha pasado y salir fortalecido de la experiencia.

      Muchas gracias por darme feedback, a veces dudo si el blog sirve o no sirve a quien lo lee por lo que comentarios como el tuyo me animan a seguir escribiendo.

      Un abrazo Noelia.

  5. P.T.+ dice:

    Hola Diego! enhorawena por este blog, siempre he tenido curiosidad por los mecanismos de la mente y tus entradas siempre me hacen pensar…

    Comprendo que el cerebro crea estas ansiedades para protegerse, pero hay otros “efectos secundarios” que no me explico como pueda ser comer más en momentos de ansiedad, tener más propensión al alcohol o las drogas… No será que esto no es tan inconsciente como el sudor y los temblores sino que es el consciente el que huye de esta ansiedad con estos métodos?
    Y los psicofármacos que tanta gente utiliza para controlar la ansiedad, no serán igualmente refugio para el consciente ante estas situaciones de ansiedad? ¿y cómo se recupera una persona a través de estos fármacos? Si una persona controla su ansiedad gracias a que su consciencia está alterada, no se repiten los problemas al dejarlos?

    Enhorawena por tu blog, no me pierdo una entrada!

    Un abrazo!

    • Diego Sango dice:

      Señor PT+, me alegro de verte por aquí. Ya pensaba que no habría más comentarios en esta entrada, de hecho he comenzado a escribir la siguiente, pero incorporaré tus dudas.
      Un abrazo.

  6. krol dice:

    Voy a comenzar al año estrenándome con los comentarios en este blog. Es que me daba un poco de vergüencita, porque como guisamos juntos a diario… jejej. Bueno, al hilo del comentario anterior me interesaría que escribieras sobre cómo afrontar la ansiedad sin fármacos y qué te parece que cuando uno va al médico de familia con síntomas de ansiedad lo primero, y a veces lo único que haga, sea recetarte unos ansiolíticos.

    Te deseo un 2013 lleno de entradas y comentarios en el blog!

  7. Estimado Diego

    Agadezco mucho tu artículo, conciso y muy original.
    Trabajo para una sala de masajes http://www.armoniaysalud.cr/Masaje-Relajante-San-Jose-Costa-Rica/Masaje-Relajante-costa-rica.html escribiendo varios blogs por lo cual soy muy consiente lo q1ue requiere hacer un buen trabajo, continúa escribiendo así lo haces muy bien.

    Saludos desde Costa Rica.

  8. Nacho dice:

    Hola Diego!.
    Me encata tu blog, recientemente me he percatado de que hay cosas que me dan ansiedad y quiero trabajar en los detonantes dela ansiedad, me imagino que son detonantes muy personales pero quizas haya algunosmas generales ademas de los mencionados en esta etrada que pudieras compartir con nosotros.

    Esta entrada me ha dado mucha luz y hay una frase queme gustaria si fuera posible que ampliaras un poco mas, porque parece que fuera la clave: “Lo que falla no es el mecanismo, el matiz está donde actúa”.

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